Sé Cristiano, sé Messi, sé Koke, sé tú

sé tú

Creo que todos alguna vez hemos pensado en lo fácil y divertido que sería ser uno de los grandes. Da igual en qué, si fútbol, tenis, moda, negocios, música, etc.

Todos hemos soñado lo bonito que sería para nuestras vidas tener la calidad y popularidad de Messi, o ser un crack de la música como Michael Jackson.

La de dinero que ganan, la fama que poseen, las pasiones que desatan, la admiración incontrolada por millones de fans que darían lo que fueran por:

  1. Que les contestaran por twitter a uno de sus cientos de mensajes
  2. Que les devolvieran el follow en twitter, o en Instagram. Imagínate que te sigue Pitbull. ¡Qué pasada! O no
  3. Poder tener una foto en condiciones con ellos, y que la publicaran en sus redes.
  4. Incluso tener una conversación con alguno de ellos
  5. ¿Su amistad tal vez?

sé tú Igual, no es tan difícil conseguirlo. Pero, ¿realmente queremos eso?  Por otra parte, ¿de qué nos serviría? ¿Cambiarían nuestras vidas para  mejor?

 Ahora reflexiona lo siguiente. Sólo nos paramos a pensar lo que para  nosotros es bueno, fácil y divertido, como ya he dicho antes, pero ¿por  qué nadie ve el trasfondo?

 ¿Cuántas horas de entrenamiento tiene un deportista como Rafa Nadal?  Si quieres ser como él, puedes empezar a entrenar 8 o 9 horas diarias,  y no sólo a tenis, sino también en el gimnasio, y empezar a comer sano  y saludable.

Duro, ¿verdad? Entonces no creo que quieras ser como él.

¿Te gustaría ser un modelo de talla internacional? Es posible que no hayas tenido en cuenta la cantidad de aviones que tienes que coger para ir de un país a otro para las sesiones, los pocos días que pasas en tu casa, con tus amigos, tu pareja, tu familia. La cantidad de horas que tienes que aguantar para  que salga una foto en condiciones, y que luego posiblemente sea criticada por la gente.

Y si no, pregúntale a los actores, a esos que tanto admiras con una devoción absoluta, cuando después de meses y meses de rodaje, lejos de casa, rodando con ganas, o sin ganas, no gusta su trabajo y son diana de vejaciones.

¿Has pensado lo sólo que se puede sentir un cantante cuando después de un día tras otro de giras por todo el mundo, duerme en la cama, sólo, en un hotel, sin poder dormir abrazado a su pareja, o despertarse viendo a sus hijos?

Aunque creas que la admiración de millones de personas, de aplausos de un público entregado, de gritos escandalosos de unos fans que darían todo por ti, lo es todo, en realidad muchas de esas personas que los tienen, darían lo que fuera por tener la admiración de sus hijos, el aplauso de unos amigos entregados cuando hace algo por ellos, el grito de júbilo y alegría cuando su pareja lo ve llegar al aeropuerto.

Ese es el verdadero calor, el que seguramente tú ya tienes y cada día le restas importancia por querer ser esa otra persona que no te pertenece.

No seas ingenuo y valora lo que ya eres y tienes. Y si realmente estás convencido de querer ser como ellos, no esperes más,  trabaja duro cada día y cada noche, arriesga todo y cumple con tu cometido, pero nunca pierdas el norte y lo que verdaderamente importa.

 

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