La enseñanza, factor crucial

Hoy quiero hablaros del papel fundamental que juega la educación y la enseñanza en nuestra sociedad.

Que diga que después de 5 años (ya que podría habérmelo sacado a partir de los 18 años) me acabo de sacar el carné de conducir pues ya es algo que pueda llamar la atención.L

Y si además te digo que un factor vital en que me haya animado a sacármelo ha sido precisamente la profesora, creo que ya vas viendo por dónde quiero encaminar este post.

De hecho, llevaba desde los 17 años apuntado en otra autoescuela y en la que duré menos de una semana allí, debido a la falta de compromiso y de motivación por parte del profesor con la materia y con sus alumnos. Y si a esto le sumamos que el conducir no era algo que me llamase la atención ni me motivara mucho, todavía se hacía más cuesta arriba el sacármelo.

Por tanto, que un docente reciba a la clase siempre, y repito siempre con una sonrisa, con unas ganas tremendas de enseñar, con buen royo, con alegría, es increíble.

Y más cuando lo mismo ha sido la clase práctica a las 8:00 de la mañana y se ha acabado con la clase teórica  a las 21:30 de la noche después de un día íntegro y completo.

Pues así es como da las clases siempre Kati (profesora de autoescuela en Centre D’estudis El Camí). Una pasada. Sensacional el trabajo que hace.

Como dijo Paulo Freire, enseñar no es transferir conocimiento, sino crear la posibilidad  de producirlo. Esto lo hace Kati. Te enseña de tal forma que sabes que lo haces bien y entiendes lo que tienes que hacer y por qué.

Desgraciadamente (y seguro que a muchos os habrá pasado y os pasa esto) no tenemos profesores así. Y eso que profesores hay muchos. Yo he tenido ya bastantes, desde la escuela en primaria, la ESO, bachiller y la carrera universitaria hasta finalizar con el máster que acabo de terminar. Muchos años siendo alumno y viendo fallos y fallos en la manera de enseñar/educar de la gran mayoría de profesores.

Muy pocos me han marcado, pero Kati ha sido una de ellas. Por su facilidad de enseñar, por su manera de explicar, por su forma de ser, por su manera de ayudarte.

Y eso es así porque ama su trabajo y te hace verlo y sentirlo de esa forma.

Entonces, ¿eso quiere decir que todos los demás profesores que no te hacen sentir eso es que no aman su trabajo? No voy a contestar yo esa pregunta, pero si fuera así, sería francamente triste.  Haciendo un símil con la sanidad, es como si un médico que ama su trabajo no buscase más allá con el fin de salvar vidas y sanarte, en vez de rellenar un papel diciendo que te tomes este medicamento a ver si te funciona.

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Yo sigo diciendo que necesitamos más y más profesores como Kati. En todos los ámbitos y áreas. Que cada docente transmita su amor por la materia que imparte, que lo comparta con sus alumnos y que logre enseñar/motivarlos/educarlos.

No es tarea fácil. Nadie dijo que lo fuera. Hay mucha responsabilidad en juego y por eso es más emocionante.

Si estás pensando en hacerte profesor, espero que este post te sirva para recapacitar y darte cuenta si vas a ser un profesor de verdad, o uno de esos que dicen serlo pero son de mentira. Tú ya me entiendes.