El poder de las personas

el poder de las personas

En estas últimas semanas en las que- por motivos de varios proyectos en los que estoy metido- estoy tratando mucho con muchas personas, me estoy dando cuenta del poder de las personas.

Este poder tiene mucho que ver con la voluntad y la predisposición y es que querer es poder. Aunque también con las acciones, a veces con pequeñas, ya es suficiente.

Desgraciadamente me están decepcionando muchas de ellas. Personas que te dicen una cosa para luego hacer otra. Personas de las que esperas una noticia y la noticia es saber que pasan los días y no vas a saber nada de ellas.

Personas que no saben lo que es un buen trato o que “amabilidad” es una palabra extranjera.

Luego están esas personas a las que les das una oportunidad y en vez de hacer todo lo posible porque salga, las ves que pasan, que esperan a que tú lo hagas y se lo des todo hecho. Se quejan de fallos, pero no ves nada  por su parte para cambiarlo. No reman en la misma dirección. Y aquí sólo existe una, que es hacia delante.

También están esas personas a las que respondes a la primera, estás ahí, les haces favores, pero luego no son capaces de darte su mano o no de la manera que esperabas. Está claro que si yo hago una cosa no es para que tú luego hagas lo mismo. Los favores no se hacen para tener que ser devueltos, pero es que hay veces, que es tan simple de agradecer con un pequeño detalle, con un pequeño gesto,  pero que vale mucho y cuesta poco, y aún así, nada.

En cambio, están esas personas que sin necesidad de hacerlo, lo hacen y te echan un cable (cuando los que lo tienen que hacer no lo hacen  y encima tienen la osadía de reprocharte algo sin sentido. Algo abrumante). Gracias a estas personas.

Luego están los profesionales (que siguen siendo personas, aunque por sus actos tampoco lo parecen). Aquellos que su compromiso y profesionalidad brillan por su ausencia. Esa clase de personas que piensa que su tiempo vale más que el tuyo y su palabra no vale para nada.

De esos, estoy viendo que hay muchos y cada vez se hace más difícil distinguirlos.

Y luego están los cracks, los mega cracks y los cata cracks. Vamos, unos personajes de cuidado que predican con palabras vacías de actos, que embaucan a personas en beneficio de ellos y que la prepotencia y chulería viene innata y de serie.

Es verdad, estoy un poco molesto y algo cansado. No me gustáis, pero tengo que tragármelo y seguir viendo cómo os comportáis. Me jode que seáis así, aunque dudo que podáis cambiar. La mierda ya os ha embadurnado por completo.

Pero me alegra saber que ahí están otras personas, que realmente son “Las personas”, porque los otros sois vosotros. Esas que tienen valores y corazón. Que no sólo piensan en sí mismas, sino que piensan en los demás y ayudan, aconsejan y dan oportunidades.

Me quedo con ellas, porque yo estoy en ese bando.

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